Frases de Hillel

Frases de Hillel

Hillel (110 a.c – 10 d.c) fue un reconocido maestro judío de los tiempos de Herodes.

El primero en sistematizar la interpretación de la Torá escrita.

También fue conocido como Hillel “El viejo” o Hillel “El sabio“.

En su ciudad natal, Babilonia, ejerció como artesano y dedicó gran parte de su vida al ferviente estudio de las leyes, llegando a ser “Doctor de la Ley” en Jerusalén y jefe de su consejo religioso.

Su énfasis en el cumplimiento de las normas éticas, en la piedad personal, en la humildad y preocupación por los demás, fueron precursores de ciertas enseñanzas morales del cristianismo y el Islam.

La religión ética de Hillel tenía como objetivo la Paz: la pacificación del mundo mediante el humanitarismo.

Su propuesta era: Establecer la paz entre el hombre y su vecino, entre el marido y su mujer, entre una familia y otra, entre un gobierno y otro.

La paz universal es la consecuencia de un principio de amor: el amor al prójimo. “Cuanto más amor -decía Hillel- más paz”.

La actitud religiosa de Hillel significó una transformación en la sociedad teocrática del judaísmo.

Él dijo que no ha de haber templos para adorar a Dios; que no se necesitan sacerdotes para comunicarnos con Dios; que la Ley de Dios no se ha de interpretar literalmente, según la acomodación rabínica, sino liberalmente, según el dictado del “Dios interior”, que se comunica con cada hombre que quiera oír su Palabra.

Te dejamos un resumen de las frases de Hillel más conocidas:

No digas “Cuando me libere de mis preocupaciones, estudiaré”, porque quizás nunca te liberarás de ti mismo. No digas “Cuando sea libre, estudiaré”, porque quizás nunca serás libre.
Allí donde no hay hombría, esfuérzate por ser un hombre.
Lo que es odioso para ti, no se lo hagas a tu prójimo. Esa es toda la ley, lo demás es mero comentario.
Quien aumenta la carne, aumenta los gusanos; quien aumenta las posesiones, aumenta la preocupación; el que aumenta las esposas, aumenta la brujería; el que aumenta las criadas, aumenta la promiscuidad; el que aumenta los sirvientes, aumenta el robo; quien aumenta el Torá, incrementa la vida; quien aumenta el estudio, aumenta la sabiduría; quien aumenta el consejo, aumenta la comprensión; quien aumenta la caridad, aumenta la paz.
Sé de los discípulos de Aaron, amando la paz y persiguiendo la paz, amando a tus semejantes y acercándolos a la Ley.
Quien no aumenta su conocimiento, lo disminuye.
Si yo no me ocupo de mí, ¿quién lo hará? Si sólo me ocupo de mí, ¿qué soy? Y si no es ahora ¿cuándo?
Cuando juzgues, ponte en lugar del otro.
Vive y deja vivir.
Habla poco y haz mucho.
Quien utiliza el poder, malgasta su vida.
Si vivo solo, en mí y para mí, ¿qué hago yo en el mundo?.
El hombre famoso es un hombre perdido.
No digas algo que no sea entendible.
No confíes en ti, hasta el día de tu muerte.

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