Frases de Ramana Maharshi

Frases de Ramana Maharchi

Ramana Maharshi fue un hinduísta del siglo XX, nació en el sur de India en el año 1879 y murió en el año 1950.

Su nombre de nacimiento era Venkata Ramana (significa “quien da placer a Venkata”) y en su juventud se le empezó a llamar Maharshi que significa “gran sabio”.

A los 17 años tuvo su primera experiencia mística, en ella sintió que iba a morir. Se acostó convencido de su muerte, retuvo la respiración y pensó “mi cuerpo está muerto pero yo aún vivo” y se dio cuenta que “no era cuerpo sino alma”.

Una de sus enseñanzas fue el método “atma vichara” que significa la “autoindagación del alma”, en donde la persona busca continuamente en el “pensamiento del yo” que es la base de la actividad mental con el fin de encontrar su origen.

Aquí te dejamos las mejores frases de este gran hombre lleno de sabiduría:

Yo no soy mi cuerpo; soy más. Yo no soy mi habla, mis órganos, el oído, el olfato; eso no soy yo. La mente que piensa, tampoco soy yo. Si nada de eso soy, entonces ¿quién soy?. La conciencia que permanece, eso soy.
¿Por qué te preocupas? Deja que lo que viene venga que lo que se va se vaya.
Todos los esfuerzos que se hagan en la búsqueda de la verdad, tarde o temprano conducirán al camino correcto.
Si quieres ayudar al mundo ayúdate a ti mismo.
Del silencio vino el pensamiento; del pensamiento, el ego y del ego, la palabra. Por tanto, si la palabra es efectiva, ¿cuánto más lo será su origen?
El grado de libertad de los pensamientos no deseados y el grado de concentración en un solo pensamiento son las medidas para medir el progreso espiritual.
Usted no tiene que aspirar o conseguir cualquier nuevo estado. Deshacerse de sus pensamientos actuales, eso es todo.
El silencio es un lenguaje perpetuo. La charla ordinaria obstaculiza esa charla de corazón a corazón.
La hermandad basada en la igualdad es la meta suprema de la sociedad humana.
No hay pasado, ni futuro. Sólo existe el presente. Ayer era presente para ti cuando lo experimentabas, y mañana será presente, cuando lo experimentes. Por ende, la experiencia sólo se produce en el presente, y más allá de la experiencia nada existe.
La mente dirigida hacia afuera se transforma en pensamientos y objetos. La mente dirigida hacia adentro se transforma en el Yo.
Así como un buscador de perlas se ata una piedra a la cintura para sumergirse y tomar la perla del fondo del mar, cualquiera que bucee en las profundidad de su propio ser con desapego puede obtener la perla del Yo.
Dios, que es inmanente, se compadece en su gracia del devoto y se le manifiesta en concordancia con su grado de evolución.
Tú ocúpate de ti mismo. Deja que el mundo se encargue de sí mismo. Debes ver sólo el Yo. Si tú eres el cuerpo, entonces también existe el mundo corpóreo. Si tú eres espíritu, todo es sólo espíritu.
Quien conoce el secreto del verdadero amor encuentra al mundo entero lleno de amor universal.
La liberación es el cese de todos los pensamientos y de la actividad mental. Los pensamientos son como burbujas sobre la superficie del mar.
El pensamiento yo soy este cuerpo de carne y huesos es el origen de todos los demás pensamientos. Por eso, si miro hacia adentro y me pregunto: ¿Dónde está ese yo?, todos los pensamientos también el pensamiento del yo desaparecerán, y el autoconocimiento.
La conciencia siempre es conciencia de uno mismo. Si eres consciente de algo, esencialmente eres consciente de ti mismo.
El poder que te creó a ti, también creó el mundo. Si puede cuidarte a ti, también puede cuidar el mundo. Si Dios creó el mundo, es asunto de Él hacerse cargo del mundo, no tuyo.
Nadie tiene éxito sin esfuerzo… Los que tienen éxito deben su éxito a la perseverancia.
Ayunar no es un fin en sí mismo. El ayuno es temporario y, realizado en forma absoluta, debilita la mente. La verdadera ayuda es el ayuno mental. Deberá hacerse un desarrollo espiritual.
No medites, sé. No pienses que eres, sé. No pienses en el ser, tú eres.
El cuerpo no es más que una mera proyección de la mente, y la mente no es más que un pobre reflejo del corazón radiante.
Lo que está destinada a pasar, pasará. Si tú estás destinado a no trabajar, no conseguirás trabajo ni aún si intentas buscarlo. Si estás destinado a trabajar, no podrás evitarlo y te verás forzado a comprometerte con él. Déjalo pues a cargo del poder superior; no puedes renunciar o retener a tu antojo.
Si uno es denostado o injuriado, el remedio no consiste en devolver el insulto ni en resistirse. Simplemente hay que quedarse quieto. Esta quietud dará paz al injuriado, pero inquietará al ofensor, hasta que éste se vea impulsado a admitir su error ante la parte injuriada.
El ser existe sin la mente, nunca la mente sin el ser.
El amor es la forma real de Dios. Es la felicidad pura, es devoción, es realización, es todo.
De todas las definiciones de Dios, ninguna es tan exacta como la expresión bíblica Yo soy el que soy, de Éxodo, capitulo 3.

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