Frases del Mercader de Venecia

El Mercader de Venecia

El Mercader de Venecia es una obra teatral de William Shakespeare escrita entre 1596 y 1598, la cual se publicó en el año 1600.

Fue reproducida en la televisión en los años 80′ y representada en distintos lugares como obra teatral y finalmente en el año 2004 fue llevada al cine.

El Mercader de Venecia es una obra del género dramático del siglo XVI ambientada en Venecia.

Es la historia de Bassiano que se enamora de una mujer rica Porcia y para conquistarla le pide dinero a su mejor amigo Antonio el cual no tiene para prestarle ya que tiene todo invertido en embarcaciones, pero decide pedirle prestado a un judío Shylock que le presta con la condición de que si no cumple le dará un pedazo de su propia carne.

Bassiano parte a buscar a su enamorada pero el padre de esta puso una condición para dar a Porcia en compromiso, la cual Bassiano logra ganar y se compromete con Porcia y esta le da un anillo como prueba de su amor que este jamás deberá quitarse.

Finalmente Antonio pierde sus embarcaciones, no pudiendo pagar al judío por lo que se van a juicio, aquí Porcia se disfraza de abogado y ayuda a Antonio logrando que se coloquen ciertas condiciones para cumplir con el pago.

El judío no acepta las condiciones y le son quitadas sus riquezas, la cual una parte se la dan a Antonio y este decide entregársela a la hija del judío la cual se había fugado y casado con un cristiano.

Finalmente el abogado pide como gratitud el anillo de Bassiano, este accede y cuando vuelve sin el anillo Porcia le cuenta toda la verdad, informando a Antonio que tres de sus naves han vuelto a salvo.

Estas son algunas de las frases célebres de esta gran obra de William Shakespeare:

El amor, como ciego que es, impide a los amantes ver las divertidas tonterías que cometen.
Frecuenta un año más mi compañía, y el eco de tu voz te será extraño.
El mismo diablo citará las sagradas escrituras si viene bien a sus propósitos.
Yo tomo el mundo por lo que es, un teatro en el que cada hombre representa su parte.
La cabeza podrá dictar leyes contra la pasión, pero el ardor puede más que la frialdad de una sentencia.
Lee el decreto tú mismo: ya que pides justicia, ten por cierto que tendrás más justicia de la que deseas.
El diablo cita la biblia en su provecho.
El perdón cae como lluvia suave desde el cielo a la tierra. Es dos veces bendito; bendice al que lo da y al que lo recibe.

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