Frases de San Antonio de Padua

san antonio de padua

San Antonio de Padua fue un reconocido Doctor de la Iglesia. Nació en 1195 en Portugal, su verdadero nombre era Fernando de Bulloes y Taviera de Azevedo.

Adoptó el nombre de Antonio cuando se hizo franciscano. El IX fue canonizado por el papa Gregorio, posterior a su muerte.

Tenía voz firme y clara, admirable memoria y gran conocimiento, el espíritu de la profecía y un extraordinario don de milagros. Incluso en la actualidad es reconocido como el más grande taumaturgo de todos los tiempos.

Su milagro más famoso es protagonizado por un joven de nombre Leonardo, quien pateó a su madre en un arranque de rabia. Muy arrepentido, confesó su falta a San Antonio quien le dijo “El pie de aquel que patea a su propia madre, merece ser cortado“.

Leonardo corrió a su casa y se cortó el pie. San Antonio al enterarse de aquello, tomó el miembro amputado del joven y milagrosamente lo reunió al cuerpo.

Es considerado patrón de las mujeres estériles, pobres, viajeros, albañiles, panaderos y papeleros. Algunas personas acuden a el para pedir un buen esposo o esposa.

Para honrarlo, realizamos esta selección de las mejores frases de San Antonio de Padua, coméntanos cual es tu favorita y cuál agregarías a este listado.

El espíritu de la humildad es más dulce que la miel, y aquellos que se nutren de su miel producen dulces frutos.
Tan pobre como es la mesa que carece de pan, así la vida más ejemplar resulta vacía, si le falta amor.
Si tú predicas a Jesús, Él ablanda los corazones y dulcifica las ásperas tentaciones. Si piensas en Él, domina tu corazón. Si lo lees, sacia tu mente.
Quien se humilla en el pensamiento de la muerte, pone en orden toda su vida, y está atento a todo lo que le rodea. Sacude de sí la ociosidad, se da ánimo, en los trabajos y confía en la misericordia del Señor, y dirige el curso de la existencia hacia el puerto de la eternidad.
Debemos a menudo meditar la Pasión del Señor. De ello debemos servirnos como de un sudario, para secar el sudor de nuestras fatigas y la sangre de nuestros sufrimientos. En toda prueba debemos recordar los ejemplos de paciencia que nos dio Jesús.
¡Ay de los que tienen la despensa y los graneros repletos y el ropero bien provisto, mientras los pobres de Cristo, hambrientos y desnudos, gritan desconsolados ante sus puertas, no obteniendo más que algunas migajas de lo sobrante!
La puerta del cielo es baja, y quien quiere entrar debe necesariamente inclinarse. Nos lo enseñó el propio Jesús, quien al morir, inclinó la cabeza.
Tan pobre como es la mesa que carece de pan, así la vida más ejemplar resulta vacía si le falta amor.
Si en la casa de la confesión se hace oír la sinfonía del canto y de la compunción amarga, responde inmediatamente al unísono el coro de la divina misericordia para perdonar los pecados.
La habitual contemplación de Cristo paciente y despreciado, y el recuerdo de sus sacrificios, hacen insensibles los placeres y gozos de la tierra.
¿Saben cuál es el poder más bello y más laudable? Es aquel que domina a sí mismo su propia soberbia.
Vivir sin Jesús es morir! ¡Jesús, nombre dulce y consolador, esperanza de eterna dicha! ¡Es alegría al corazón, melodía al oído, miel a los labios!

1 comentario en “Frases de San Antonio de Padua”

Deja un comentario