Frases de Sri Aurobindo

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Sri Aurobindo, fue un poeta, filósofo, yogui, gurú y nacionalista de origen Indio. A la corta edad de 7 años, fue enviado a Inglaterra.

Allí estudió en la Universidad de Cambridge, donde se graduó con distinción máxima en lengua inglesa, lenguas clásicas y literatura.

Al regresar a India, trabajó como profesor, periodo en que aprendió el sánscrito y otras lenguas indias. Aquí también comenzó su interés por la política, consolidándose como uno de los grandes líderes del movimiento nacionalista que logró que la India se independice de Inglaterra en 1947.

Su influencia marcó fuertemente el pensamiento de la India, publicando periódicamente sus ideas en diversos medios de la época.

Estas actividades lo llevaron a ser encarcelado, periodo en que aprovechó para profundizar en la meditación y realización de su ser interno.

La realización espiritual, lo encaminó hacia un objetivo mucho más importante, amplio y universal que la liberación de su país: el porvenir de la humanidad, la nueva era del espíritu, el descenso de la consciencia y el surgimiento del ser supramental.

Sri Aurobindo desarrolló un método de práctica espiritual que llamó Yoga Integral. El tema central de su visión fue la evolución de la vida humana en una vida divina.

De su excelsa obra poética merece especial mención “Savitri“, epopeya cósmico-trascendental que a través de su lenguaje mántrico constituye el santuario de su legado espiritual para toda la humanidad.

Esta es una selección de las mejores frases del maestro espiritual Sri Aurobindo:

Desconfía del hombre que jamás ha fracasado ni ha sufrido; no compartas su destino, ni luches bajo su bandera.
Cuando murió la razón, entonces nació la sabiduría.
La libertad del hombre es relativa y no puede ser considerada únicamente responsable de la imperfección de su naturaleza.
Si una religión no es universal, no puede ser eterna. Una religión estrecha, una religión sectaria, una religión exclusiva puede vivir solo por un tiempo limitado y un propósito limitado.
La existencia de la pobreza es la prueba de una sociedad injusta y mal organizada, y nuestras organizaciones benéficas públicas no son más que el primer despertar tardío en la conciencia de un ladrón.
Solo cuando la eternidad toma el tiempo de la mano, solo cuando el infinito se casa con el pensamiento finito, el hombre puede liberarse de sí mismo y vivir con Dios.
El mundo entero ansía libertad, y aún así cada criatura está enamorada de sus cadenas; esa es la primera paradoja y el nudo inextricable de nuestra naturaleza.
El principio del yoga es convertir uno o todos los poderes de nuestra existencia humana en un medio para alcanzar el Ser divino.
Una mente tranquila no significa que no habrá pensamientos o movimientos mentales en absoluto, sino que estos estarán en la superficie, y sentirás tu verdadero ser en el interior, separado de ellos, observando pero no dejándote llevar.
Lo que en nuestro interior busca conocer y progresar, no es la mente, sino algo detrás que la utiliza.
El alma en el hombre es mayor que su destino.
El primer principio de la verdadera enseñanza es que nada se puede enseñar.
La taza debe dejarse limpia y vacía para que el licor divino se vierta en ella.
Lo que en nuestro interior busca conocer y progresar, no es la mente, sino algo detrás que la utiliza.
El único trabajo que nos purifica espiritualmente es el que se realiza sin motivos personales.
La muerte no es más que cambiar nuestras ropas para esperar en vestidos de boda en la puerta del Eterno.
Lo que los hombres llaman conocimiento, es la aceptación razonada de las apariencias falsas. La sabiduría mira detrás del velo y ve.
Transforma la razón en intuición ordenada; deja que todos sean luz. Este es tu objetivo.
Cuando la mente está quieta, entonces la verdad tiene su oportunidad de ser escuchada en la pureza del silencio.
Esperar un verdadero cambio en la vida humana sin un cambio en la naturaleza humana es una proposición irracional y no espiritual.
Por tu tropiezo, el mundo se perfecciona.
La única verdad segura que todo lo concilia y que es el fundamento mismo del universo consiste en que la vida es manifestación de un Yo y Espíritu increados, y la clave del oculto secreto de la vida es la verdadera relación del Espíritu con sus propias experiencias creadas. Detrás de toda esta vida está la visión de un Ser eterno sobre sus devenires multitudinarios; en derredor y por doquier está en ella la envoltura y penetración de una manifestación en el tiempo por parte de un Eterno inmanifestado e intemporal. Mas este conocimiento no tiene valor si es sólo noción intelectual y metafísica exenta de vida y estéril en cuanto a consecuencias; una realización mental sola no puede bastar a quien busca la perfección.
El alma es una chispa del Divino; crecer como una llama hacia el Divino es su verdadera vida y la sola razón de su existencia.
Debemos encender un fuego psíquico en nuestro interior en el que arrojemos todas las cosas, con el Nombre del Divino resplandeciendo en él.
La vida es vida. Sea un gato, un perro o un humano. No hay diferencia entre un gato y un humano. La idea de la diferencia es una idea humana para provecho del hombre.

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